Mes: marzo 2012

¿La deuda griega producto de la irresponsabilidad o de la crisis financiera internacional?

En este pequeño apartado quisiéramos mostrar que la deuda griega -en contra de lo que se piensa- estaba controlada antes del iniciode la crisis financiera internacional, que comenzó con la crisis de las hipotecas subprime en EU, siguió con la crisis de los bancos y la deuda europea. Entre 1993-2008 el ratio de deuda sobre PBI se mantuvo relativamente estable en torno a una media de 106%. Luego, a partir del recrudecimiento de la situación financiera en Europa y el incremento de las tasas de interés en los países periféricos del viejo continente la deuda empieza a tener un crecimiento exponencial, que se agrava, por que el PBI está disminuyendo en este periodo.

Gráfica

grecce

Fuente: Elaboración propia en base a datos de OCDE

Finalmente, si se impone la política económica de ajuste fiscal, salarial y de protección al sector financiero, el pago de la deuda se volverá insostenible.

El jueves 8 de marzo de 2012 se realizó un canje de deuda a través del cual se  cambio 93% de la deuda griega por una nueva emisión que implica una quita nominal de aproximadamente 53% del total de la deuda griega. La esperanza de está política es que el ratio alcance un valor de 120% en 2020, es decir no se está pensando en generar condiciones para el crecimiento de la economía griega sólo condiciones de pago, que como ya dijimos son endebles.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/05/actualidad/1330965627_863275.html

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Lecciones para Grecia desde México: 30 años después, todavía están abiertas las heridas de la crisis de deuda.

El ajuste de los países de América Latina –en los años 80- es visto como un ejemplo exitoso para una economía con problemas de deuda y de corrección del déficit fiscal. Sin embargo, las consecuencias económicas del ajuste derivaron en un crecimiento mediocre y en efectos adversos sobre la estructura productiva, mayor pobreza y desigualdad.

Para hacer frente al pago del servicio de la deuda, la economía mexicana encontró la solución en aumentar el superávit de comercio. Por un lado, el petróleo resultó ser una extraordinaria fuente de recursos que permitieron disminuir el déficit de cuenta corriente (Ros & Moreno-Brid, 2009). La producción de barriles diarios pasó de 1.94 millones en 1980 a 2.67 millones en 1983 junto a altos precios del petróleo después de 1979 (31.3 dólares por barril en 1980 a 28 dólares en 1982) (Tello, 2007). Por un lado, el ajuste pudo ser enfrentado exitosamente gracias al petróleo, bien exportable cuya venta disminuyó el déficit y con esos recursos se pudo hacer frente al pago del servicio de la deuda. El otro aspecto para corregir el déficit de cuenta corriente se relaciona con el ajuste interno de la economía. En este caso, la disminución del gasto interno (especialmente la disminución de la inversión pública) provocó una menor demanda de bienes importados (Ros & Moreno-Brid, 2009)).

Gráfica 1

Por el lado del ajuste fiscal, la única forma de lograr un superávit o una corrección del mismo fue a través de la restricción del gasto. Sin embargo, esto tendió  a ser más complicado por la caída en la recaudación tributaria derivada del mismo ajuste (en 1980 la recaudación tributaria era de 11% del PIB, para 1985 la recaudación fue de 7.7%). Con la caída del ingreso, la recaudación tributaria tiende a desacelerarse (sigue la tendencia del ingreso). Ros y Moreno (2009) señalan que la disminución de la inversión pública más los abundantes ingresos de divisas del gobierno permitieron el pago de intereses de la deuda pública externa. Esto derivo en que “las devaluaciones tuvieran,…, una influencia favorable en el ingreso fiscal neto” (Ibíd. 203)

 

Gráfica 2

Por tanto, fueron dos las bases que permitieron ajustar los desequilibrios de deuda externa e interna y de déficit fiscal: la venta del petróleo, sumada el aumento del precio de este; y el ajuste interno, especialmente en la disminución de la inversión pública. De ahí que el proceso “exitoso” de ajuste haya tenido distintas consecuencias, específicamente en el crecimiento económico, la mayor desigualdad y el crecimiento de la pobreza, sin olvidar el incremento de la inflación de la década de los 80.

 

Lo anterior se hizo a un costo social muy alto. En la siguiente gráfica se observa la evolución de los componentes del PBI por trabajador: consumo, inversión, gasto público y exportaciones netas. Todos los componentes del PBI disminuyeron durante la década de 1980 y tuvieron una leve recuperación durante los años 1990 y 2000, sin embargo nunca se vuelve a alcanzar el pico de 1982. De la gráfica es interesante detenerse en la evolución de la demanda del sector público, que presenta la tendencia negativa más acentuada. Por tanto, por simple contabilidad nacional podemos obtener 2 importantes conclusiones: primero, no hubo como indica la teoría neoclásica un crowding out positivo entre el gasto público y el privado, es decir el sector privado no compensó la caída en el gasto del gobierno. Segundo, el ajuste del sector público comienza en los años 1980 pero se extiende hasta la actualidad.

 

Gráfica 3

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la PWT. Ref: pbi: Producto bruto interno (izq.); pbig: gasto público (izq.); pbic: consumo privado (izq.); pbii: inversión (izq.); BC: balanza comercial (der.).

 

El ajuste del sector público fue realizado con la intención de generar un superávit público para poder hacer frente a los pagos de la deuda externa. Pero lo cambios no se quedaron ahí, de hecho hubo un vuelco de 180 grados en la política económica en México en línea con el dictum epitomizado por Williamson y conocido como la receta del Consenso de Washington. Esta formula para alcanzar el crecimiento puede resumirse en 3 condiciones para generar crecimiento: apertura comercial, liberalización financiera y disminución de la presencia del Estado en el mercado. Dadas esas condiciones las fuerzas invisibles del mercado se encargarían de llevar a la economía al pleno empleo de sus factores, tanto el trabajo como el capital. Si bien el viejo y nunca bien ponderado teorema del second best era ya bien conocido por los economistas y otros legos, muchos cayeron encantados por los cantos de sirena de la retorica ortodoxa.

Como ya vimos la salida del Estado de la economía en términos de su participación en el total de la economía no planteo una solución sino que fue una causa más de la caída. En relación a la apertura comercial, si bien México incrementó mucho sus exportaciones, al tener en cuenta las importaciones el efecto neto sobre el PBI es nimio, en la gráfica podemos observar que el saldo positivo de la balanza de pago sólo se genera en las crisis (1983 y 1994-95) cuando bajan las importaciones, luego con el crecimiento y la continua apreciación real del peso se genera un déficit a pesar de la apertura comercial producida en los últimos 25 años. Finalmente, la liberalización financiera generó un crecimiento del sector especulador pero sin un correlato en el incremento del crédito al sector privado productivo ya que el mismo era de 33% del PBI promedio de 1992-1994 a 23% promedio de 2008-2010.

En perspectiva, si se trata de aplicar la misma receta -que aplicó México- a la economía griega (ajuste fiscal y baja en los salarios reales) sólo se puede esperar que se incremente la inestabilidad macroeconómica de Grecia en el corto plazo y si se mantiene el ajuste en el largo plazo las condiciones que quiere imponer el Consenso de Bruselas (o Berlin) generarán un amargo y largo estancamiento.

Referencias

Ros, J., & Moreno-Brid, J. C. (2009). Desarrollo y crecimiento en la economía mexicana: una perspectiva histórica. México: Fondo de Cultura Económica.

Tello, C. (2007). Estado y Desarrollo: México 1920-2006. México: UNAM, Facultad de Economía.

“Un negocio increíblemente rentable”

Les dejamos esta opinión del ex gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz. Resalta que hasta ahora reconoce la disfuncionalidad de la banca comercial y el problema de tener una banca extranjera, pues el mismo Ortiz reconoce “los ahorros internos se utilizan para recapitalizar a los bancos extranjeros”. Ahí queda la polémica sobre cómo actuó el ex Gobernador de Banco de México en su momento y lo que hoy escribe.

http://www.jornada.unam.mx/2012/03/06/opinion/025a1eco

Lecciones para resolver la crisis griega: Corea del Sur durante crisis de 1997

English: South Korea GDP (PPP) evolution from ...

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Corea del Sur disfrutó de un rápido crecimiento de su PIB entre 1993-1997; en promedio el crecimiento de éste indicador era de 2.7% anual. Adicionalmente, los coreanos habían incrementado su ingreso anual de USD$80 en 1960 hasta cantidades superiores a USD$10,000 para mediados de los 90`s; Corea era poseedora de corporaciones transnacionales de gran renombre (Hyundai, LG, Daewo, Samsung) y soportaba una serie de conglomerados industriales (Chaebols) que eran pilar en la política industrial de la nación (Lee, 1998(-a-)).

La crisis asiática estalla en Tailandia para julio de 1997 con una abrupta depreciación de su moneda, el bath tailandés (THB). Esta crisis que resultó en pánico financiero y en frecuentes ataques especulativos, rápidamente se contagió al resto de los países asiáticos.

Se asevera que a pesar de que la crisis estalla fuera de Corea, este país tenía las suficientes condiciones como para generar problemas eventualmente (Lee, 1998(-a-)), estas condiciones eran:

  • Exceso de capacidad de producción que lleva a un sobre endeudamiento.
  • Alzas insostenibles de salarios.
  • Planeación corrupta Chaebol-Gobierno
  • Déficit Comercial de USD$30 miles de millones que debilitó las reservas.
  • Creciente endeudamiento con bancos externos.

La crisis en Corea del Sur comenzó en pánico y desemboco en una salida masiva de capitales y en un ataque especulativo contra el Won (KRW). De acuerdo con (Kihwan, 2006), la crisis no era una típica crisis de balanza de pagos, debido al excesivo endeudamiento externo, era una crisis de liquidez. En ésta óptica, una inyección masiva de liquidez junto con una reestructuración de la deuda de corto plazo terminaría con el problema. Para noviembre de 1997, el gobierno de Corea pidió oficialmente la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI). El FMI y otros organismos aportaron un total de USD$ 54 miles de millones.

Sin embargo, de acuerdo con (Koo & Kiser, 2001), la crisis no puede ser concebida como una crisis de liquidez, pues de haber sido así, la recuperación debía de ser inmediata tan pronto la banca recibiera los recursos del FMI y eso no ocurrió, pues la crisis siguió recrudeciéndose posteriormente a la llegada de los fondos.

El FMI recomendó las siguientes reformas estructurales tras la concesión inicial de USD$20 miles de millones (Lee, 1998(-b-)):

  • Incremento de impuestos.
  • Reducción del déficit fiscal.
  • Reestructuración de los Chaebols (Conglomerados industriales).
  • No dar apoyo y cerrar a los bancos insolventes.
  • Abrir el mercado de capitales (Permitir a los extranjeros poseer la mayoría de las acciones).
  • Facilidades a las empresas para despedir trabajadores.
  • Sistemas contables más transparentes.

Las medidas anteriores debían de poner a Corea del Sur en camino a la recuperación sostenida y a evitar que una crisis similar volviera a repetirse. Las reformas estructurales comenzaron con una revisión de carácter contable autorizada por el congreso local en febrero de 1998. Las reformas laboral y bancaria se concretaron en febrero de 1999.

A pesar de que ciertas medidas sí fueron implementadas como se especificaba en los lineamientos del FMI, el gobierno de Corea en principio desobedeció estos mandatos para aplicar políticas contra-cíclicas. De acuerdo a (Bustelo, 2000), las medidas implementadas por Corea fueron las siguientes:

  • Política monetarias y fiscales expansivas: el déficit presupuestario aumento de 1.7% del PIB en 1997 a 4.3% en 1998, la tasa de interés que inicialmente había subido bajo desde 15% a 5%.
  • Dado que tanto China como EUA estaban creciendo y teniendo un tipo de cambio competitivo, las exportaciones crecieron hasta 18.2% en el 2000.

Estas medidas tuvieron un drástico impacto positivo desde de 1999 (ver Figura 1), es a partir de entonces que el PIB comienza a recuperarse rápidamente pasando de USD$ 345 miles de millones en 1999 a USD$445 miles de millones en el 2000.

Figura 1, PIB de Corea del Sur.

Fuente: Trading Economics, Banco Mundial.

En suma, la recuperación de Corea del sur es mas atribuible a las políticas expansivas monetaria y fiscal junto con el tipo de cambio competitivo que a una solución concebida como crisis de liquidéz que es para la cual, fueron sugeridas las políticas y cambios estructurales del FMI. El gobierno de Corea del Sur pudo correctamente diagnosticar que el problema que lejos de ser resuleto como un problema de liquidéz, debía de solucionarse expandiendo la demanda y explotando el tipo de cambio subvaluado, de esa forma, pudieron encausar a su economia de nuevo hacia el crecimiento.

Referencias:

Bustelo, Pablo. “Perspectivas Económicas de Corea del Sur tras la Crisis Asiática”. 29-30 Noviembre del 2000, Primer simposio Internacional sobre Corea, “Corea Frente a los Desafíos del siglo XXI”, Madrid. Disponible en: http://bustelo.homepage.com/papers.html, consultado en marzo 2012.

Kihwan, Kim. “The 1997-98 Korean Financial Crisis: Causes, Policy Response and Lessons”. The High Level Seminar on Crisis Prevention in Emergin Markets, Singapur Julio 10-11, 2006.

Disponible en: http://www.imf.org/external/np/seminars/eng/2006/cpem/pdf/kihwan.pdf, consultado en marzo 2012.

Koo, Jahyeong & Kiser, Sherry. “Recovery from a Financial Crisis: The Case of South Korea”. Economic and Financial Review, The Federal reserve Bank of Dallas, Fourth Quarter 2001.

Lee, Keun (a). “Financial Crisis in Korea and IMF: Analysis and Perspectives”. Noviembre 1998, conferencia impartida en The Merril Lynch Center for the Study of International Financial Services and Markets. Disponible en: http://www.hofstra.edu/pdf/biz_MLC_Lee1.pdf, consultado en marzo 2012.

Lee, Keun (b). “The Korean Crisis and the IMF Bailout”. Conferencia, 1998, impartida en The Merril Lynch Center for the Study of International Financial Services and Markets. Disponible en: http://www.hofstra.edu/pdf/biz_MLC_Lee3.pdf, consultado en marzo 2012.

 

Lecciones para resolver la crisis griega Corea del Sur durante crisis de 1997

El debate sobre las reservas internacionales en México

El 1 de marzo de 2012 en el Senado de la Nación, sus inquilinos debatieron acerca de qué hacer con las reservas internacionales en poder del Banco de México: aprobaron el incremento de la participación de México en organismos internacionales. Recomiendo  leer detenidamente los discursos, tanto por algunos pasajes interesantes (los menos) pero también por la gran cantidad de incoherencias, desconocimiento y torpeza con la que hablan los representantes del pueblo. La liga para leer el debate es:

Dejo abierto este espacio para aquell@s que quieren plantear su opinión sobre la controversia y también para analizar la política monetaria del Banco de México, en particular con la administración de las reservas internacionales.

Las consecuencias económicas del mandato único

Español: Banco de México

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En un artículo aparecido en el periódico Reforma[1], Everardo Elizondo, ex Sub gobernador del Banco de México (BM), destacó que el principal objetivo de la política monetaria es “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, eso significa lograr y mantener una inflación baja”, y continúa señalando “me parece que el consenso actual entre los economistas consiste en que la política monetaria puede ayudar a reducir las fluctuaciones cíclicas –de corto plazo- de la producción y empleo, pero no determina en el largo plazo ni la trayectoria del PIB real ni la tasa de desempleo” (Elizondo, 2012). Sin embargo, el “consenso” del que habla parece no existir.

La idea que “la estabilidad de los precios no es un “fin de por sí” o per se, sino un medio que propicia un crecimiento económico significativo y sostenido” parece no encontrar sustento en la evidencia empírica para el caso de México. En todo caso, el crecimiento de la economía mexicana –en comparación con otros periodos, como el “Desarrollo Estabilizador, que señala el autor-  ha sido muy bajo. Evidenciando que el combate a la inflación no ha sido el medio para impulsar el crecimiento económico. En términos de la gráfica presentada por el mismo Elizondo, se observa una política “exitosa” de combate a la inflación, sin embargo comparada con el crecimiento económico (véase gráfica) no se encuentra el “medio que propicie un crecimiento significativo y sostenido” al menos no en el periodo que va de combate a la inflación como objetivo único.

 

Otro aspecto importante, se refiere al mandato exclusivo del BM para combatir la inflación. El combate a la inflación como único objetivo por parte del banco central, parece no encontrar sustento entre los economistas. Al respecto, Stanley Fischer[2] señala la importancia que un Banco Central (BC) tenga un objetivo de inflación flexible, con una mayor libertad, el BC incorpora los otros objetivos de política económica –crecimiento, empleo y estabilidad del sistema financiero- que son dejados de lado por el (rígido) régimen del combate a la inflación. De manera implícita se reconoce el papel del BC en el crecimiento económico y se acepta que no solo tiene que combatir la inflación como “medio que propicie el crecimiento”.

La actual crisis económica mundial ha demostrado que los bancos centrales deben jugar un rol que no se limite al control de la inflación, si bien es un fenómeno que debe combatirse, ésta debe ser el resultado (y no el factor promotor) de un mayor crecimiento económico. En este sentido, los resultados han sido mediocres, no obstante que la política monetaria instrumentada por el Banco de México (BMX) desde 1995 ha contenido la inflación a niveles muy bajos. De esta manera los resultados cuestionan contundentemente la efectividad de la política monetaria  del Banco de México y la pertinencia del marco teórico empleado, al menos desde la perspectiva que sostiene Everardo Elizondo, por supuesto estas cuestiones dan para debatir mucho.

Cuando Elizondo cita la Ley del Banco de México, omite destacar que la principal consecuencia de la reforma de 1993 es la imposibilidad de la SHCP de utilizar su cuenta corriente en el Banco de México (BMX) para financiar su gasto, es decir, desde 1993 los gobiernos electos democráticamente están controlados en cuanto al gasto se refiere por un poder técnico que no se elige de forma democrática, por lo menos no directamente. Veremos que este aspecto es fundamental para entender como el mandato único que propone Elizondo para el BMX es perjudicial para el crecimiento de la economía mexicana.

Del artículo citado se puede inferir que los determinantes del crecimiento económico son: la inflación, la inversión en capital físico y humano y el desarrollo tecnológico. Mayores niveles de inflación implican menor crecimiento y viceversa. Por su parte mayor inversión en capital físico, humano y el desarrollo tecnológico son promotores del crecimiento económico.

Aunque la relación entre crecimiento e inflación es débil como se ha expuesto arriba, centremos la atención en la forma en que el BMX actúa para disminuir la inflación en detrimento del crecimiento:

Supóngase una economía estancada que tiene un choque de oferta que provoca un incremento de la inflación,  del 3% al 6% ¿Qué debería hacer el BMX según Elizondo? Notemos que al aumentar la inflación, baja el ahorro y aumenta la demanda según él, podría aumentar la producción, no será así, ya que según Elizondo el BMX debe lograr y mantener una inflación baja y 6% es alta según el objetivo de inflación que hay en la actualidad (la meta oficial es 3-/+1% anual).

Por tanto, el BMX tendría que poner en funcionamiento sus instrumentos de control de la inflación, que en el contexto actual es la tasa de interés, es decir BMX aumentará la tasa de interés y de esta forma aumentarán los ahorros y disminuirán los proyectos de inversión, por tanto disminuye la demanda, la producción y la inflación. Podría argumentarse también que el incremento de la tasa de interés podría provocar la entrada de capitales y por tanto la apreciación del tipo de cambio, que provocaría el debilitamiento de la inflación a través del coeficiente de traspaso de los precios de los bienes importados a los precios del consumidor. La apreciación provoca una baja en la demanda extranjera por bienes nacionales ya que encarece la producción nacional.

El incremento de la tasa de interés para controlar la inflación, logra su cometido con el apoyo del tipo de cambio, pero al disminuir la demanda, provoca que se profundice el estancamiento de la economía. Es en este tipo de razonamiento, estimado Elizondo, en el cual centramos nuestra atención los economistas que nos preocupa el crecimiento de México. Toda vez que las políticas instrumentada por el BMX han contraído la economía mexicana persistentemente.

Se podría pensar que este tipo de razonamientos es hipotético y que el BMX no actúa de esa manera, dado que conoce consecuencias sobre la economía real, no es así. Tomando una ejemplo reciente, en 2008, año en el que se profundizó la crisis financiera internacional y el PBI per cápita de México disminuyó 0.1% (según el Banco Mundial), el Índice de precios de las materias primas alcanzó un máximo histórico (según el FMI), de manera que el Banco de México incrementó la tasa de interés para atenuar la inflación futura en vez de atender los problemas de crecimiento que generaba la incipiente y ya para ese entonces profunda crisis económica y financiera mundial (aquí se puede leer el informe de política monetaria y los prolegómenos que llevaron al Banco de México a aumentar la tasa de interés).  Nuevamente es por este tipo de acciones que nos preocupa el mandato del Banco de México.

Avanzando un poco más sobre la discusión de la efectividad de las políticas aplicadas para controlar la inflación, se debe redimensionar un poco la naturaleza y el origen de la inflación  pues éstá no es un fenómeno monetario como fue entendido por Friedman, sino que es el resultado de desequilibrios de carácter real que se manifiestan en forma de aumentos del nivel general de precios. Este carácter real del proceso inflacionario es mucho más perceptible en los países subdesarrollados que en los países industrializados. Las presiones inflacionarias básicas se originan por desequilibrios en sectores vulnerables como la agricultura. Sin embargo, tales presiones son expresadas a partir de mecanismos de propagación que los hacen evidentes, tales como el sistema fiscal, el mercado cambiario, la balanza de pagos y/o los mecanismos de ajuste de los precios e ingresos.

Desde esta óptica, se entiende a la inflación como un problema que se deriva de variables  reales de la economía y no como resultado de desajustes monetarios, muy a pesar de la interpretación que han expresado varias escuelas de pensamiento económico, como la Neoclásica, Monetarista y aun el Nuevo Consenso Macroeconómico con el esquema de objetivos de inflación.  De tal suerte que si la inflación es un problema real, entonces la solución no puede encontrarse exclusivamente mediante el manejo de variables nominales como el manejo de la tasa de interés nominal de corto plazo que propone el supuesto “Consenso” Sino que es necesario adoptar medidas de corte estructural, que permitan superar los desequilibrios reales, y de esta forma combatir la inflación desde sus orígenes.

La experiencia reciente muestra que en nuestro país desde 1995 se adoptaron medidas para controlar la inflación a partir de los movimientos indirectos y directos después  de la tasa de interés,  así como la instrumentación de políticas adicionales  como la apreciación de tipo de cambio a partir de las intervenciones recurrentes en el mercado cambiario. De manera que tanto el incremento del precio del dinero como la caída real del valor de la moneda han promovido la entrada masiva de capitales y la contracción del crédito interno neto. Nótese que todas estas políticas se realizan a partir del movimiento de variables nominales y no reales. En este sentido, la política del BMX ha combatido la inflación solo transitoriamente, controlando los mecanismos de propagación pero no sus causas. Dicho en otras palabras la política monetaria actual no solo deprime persistentemente la economía a partir de la contracción de la demanda agregada, sino que además maneja sus instrumentos sin combatir las causas esenciales de la inflación en una economía abierta y pequeña como la mexicana.

Pero más importante aún es que Elizondo desconoce gran parte de la teoría económica por eso confunde ahorro con “posponer consumo”, mezcla el capital físico con educación o como él dice “capital humano” y en esa mezcla de conceptos olvida mencionar un agente económico fundamental: el Estado ¿Cuál es el papel del Estado en la economía? En las economías capitalistas-monetarias, por tanto inestables y cuya característica inmanente -a nivel mundial- es la existencia de recursos naturales, humanos y físicos ociosos, el rol del Estado es asegurar por todos los medios disponibles el pleno empleo, principalmente de los trabajadores. Los otros objetivos que debería alcanzar sujeto al cumplimiento del anterior serían: una distribución del ingreso  menos asimétrica entre capital y trabajo, la promoción de la actividad productiva, niveles de inflación estables, control de la balanza de pagos así como el ordenamiento y regulación del sistema financiero.

Por tanto un Estado comprometido con el pleno empleo pondría a funcionar las herramientas a su alcance para disminuir la tasa de desempleo –y pobreza-. La vía principal debe ser la inversión pública productiva y en infraestructura que empuje la demanda agregada y por tanto la producción, en el corto plazo para sacar a la economía del estancamiento y en el largo plazo para extender el horizonte del producto potencial de la economía al crear mayor capacidad instalada como indicaba Domar hace 70 años atrás. Al impulsar la demanda agregada también aumenta la inversión privada y por tanto el ahorro -ya la igualdad entre ahorro e inversión es una cuestión contable no de teoría económica-. La inversión privada crece porque sabe que puede hacer efectivas sus ventas o porque saben que pueden hacer efectivas las recompensas esperadas.

En una economía en la cual el objetivo del Estado es el pleno empleo, el BMX no tendría por qué incrementar la tasa de interés por un choque de oferta proveniente del exterior, de hecho lo que tendría que haber ocurrido en 2008 hubiese sido un incremento extemporáneo del salario mínimo para contrarrestar el incremento de los precios en el salario real y un incremento del gasto público para contrarrestar la caída de la demanda externa. De esta forma se hubiese asegurado el crecimiento, la distribución del ingreso y el pleno empleo.

Por tanto, analizando el contexto actual y los acontecimientos recientes en la economía mexicana, consideramos que el mandato único del Banco de México para controlar la inflación -como única política posible en nuestro país- es limitado. En la medida que la política monetaria ha promovido el estancamiento de la actividad económica, con ello la caída del empleo y la pérdida de competitividad de los bienes mexicanos en el exterior, sin atacar las causas esenciales de la inflación, sino solo sus mecanismos de propagación.

De tal manera que al promoverse las finanzas públicas “sanas” y la no intervención del Estado, como parte del esquema de objetivos para la inflación, se ha privilegiado la economía de mercado, la cual no ha logrado elevar el nivel de inversión productiva ni promover el  crecimiento económico.

Los resultados negativos sobre la población han sido profundos, para ejemplo véanse los niveles crecientes de subempleo y empleo informal que hoy por hoy padecen los mexicanos, derivados del estancamiento económico y de las políticas aplicadas para enfrentar la crisis económica mundial; la tendencia decreciente de los salarios reales en la economía que ha pauperizado a una proporción importante de la población o bien la caída en la inversión pública y privada en los últimos quince años.

Por tanto se propone redimensionar el objetivo y las funciones del Banco de México, toda vez que debe procurar el valor adquisitivo de la moneda, el crecimiento económico y el empleo. Además estamos convencidos que el Estado debe jugar un papel más activo en la economía, el cual permita promover la inversión productiva, educación, ciencia y tecnología, sin olvidar su función de empleador de última instancia. [Sobre todo] considerando que el sector privado se retira del mercado en los periodos de crisis.


[1] Elizondo, E. (13 de Febrero de 2012). Banxico y el crecimiento, otra vez. Reforma, pág. 8. Everardo Elizondo-Reforma

[2] Fischer, S. “Central bank lessons from the global crisis” documento presentado en “Lessons of the Global Crisis”, Jerusalem, 31 March 2011.