¿Por qué el candidato del PRI apesta? o el por qué no fue a debatir a lo de Carmen…

Carmen Aristegui.

Carmen Aristegui. (Photo credit: Wikipedia)

Enrique Peña Nieto no es una luminaria, ni un referente de la cultura, ni culto, ni proviene del pueblo, ni etc. Entonces ¿por qué lo eligió el PRI como su abanderado?

Primero, pensemos más preguntas ¿El PRI no tenía a un candidato mejor? ¿Alguien más preparado? ¿No hay en las filas del PRI un político de carrera pero adiestrado en la lides de la administración pública y con una buena base de educación técnica-teórica? Es decir, sabemos que el PRI está muy fuerte para ganar las actuales elecciones; ya que el PAN hizo todo lo necesario para que la gente esté harta de los azules y AMLO con Morena hasta hace muy poco tenía una percepción más negativa que positiva, aunque ahora está remontando y con fuerza (ver esta nota). Por tanto, quien elija el tricolor tiene muchas chances de ser presidente de la nación y entonces ¿por qué poner a un desabrido producto chatarra?

Existen miles de respuestas a la última pregunta. Aquí daremos, una basada en la escuela neoclásica de economía. La elección de EPN como candidato claramente maximiza una función de beneficios del partido tricolor. Veamos, supongamos que las preferencias de un individuo por un candidato tengan la siguiente forma:

Aijt=a1Pjt+a2Tjt+et

Donde A es la preferencia del individuo i por el candidato j en el momento t. P es el perfil del candidato j en el momento t, el mismo puede cambiar por que el ciudadano va conociendo al candidato y sus aptitudes, por ejemplo a través de un debate con Carmen Aristegui. T es el volumen de spot que se ponen frente al ciudadano del candidato j en el momento t. Finalmente, e es una variable aleatoria con media cero y varianza constante. Lo que buscan los partidos políticos es que Aijt sea mayor a las de los demás partidos, es decir las preferencias del individuo se vuelquen en favor de su candidato. Para maximizar el valor de Aijt los partidos políticos tienen dos restricción: el stock de candidatos y los acuerdos políticos que tienen por un lado, y por otro el presupuesto que les entrega el IFE y los fondos que pudieran conseguir de forma ilegal que representarían un exceso de gastos de campaña.

Por tanto, los partidos políticos tienen que resolver el siguiente problema:

Max. Aijt=a1Pjt+a2Tjt+et

s.a.

C={x,h}

T={Vt-1*p, GE}

Donde C es el conjunto de candidatos (x) y acuerdos políticos (h). T es el conjunto de recursos económicos que tienen los partidos políticos, siendo Vt-1 el stock de votos logrados en las votaciones anteriores y p los fondos que le da el IFE por cada voto. Finalmente GE son los gastos extras que los partidos pueden realizar más allá de los fondos que tienen en forma oficial.

Vamos a suponer que a1 sea desproporcionalmente mayor a a2, en este caso el ciudadano estaría eligiendo exclusivamente en términos del perfil del candidato y por lo tanto los partidos se preocuparían de sobremanera de buscar al mejor candidato que tengan en el conjunto C. En cambio, si el caso es que a1 y a2 son más o menos parecidas… es cuando empiezan los problemas. En este escenario lo que define el valor de A es el volumen de P y de T, es decir a un candidato muy bueno (alto valor de P) se le puede ganar con mucho T. Me parece que ya se va entendiendo lo que hizo el PRI. El tricolor es que el más fondos (T) puede gastar ya que recibió más votos en la elección anterior, es decir si los candidatos del PAN y del PRD tiene el mismo nivel de P que el del PRI, éste gananría ya que es el que puede gastar más dinero en la campaña. Sin embargo, el PRI no puso un candidato a la altura de AMLO,  lo que hizo fue seleccionar del conjunto C al candidato que más podía posicionar a través de los medios, es decir a través de incrementar T.

Ahora, con este análisis es simple percatarnos por que el PRI no quiere que EPN debata, que significa: si la gente conoce lo limitado, torpe y tosco que es EPN, las preferencias caerán mucho. En términos de nuestro modelo debatir significa que P cae mucho y y por eso aunque a1 sea pequeña, Aijt puede caer por debajo de las preferencias del individuo por los demás candidatos.

Conclusión: el PRI eligió un candidato que se tiene que vender como un producto chatarra como lo es, no por que el PRI quiera sino por los incentivos que tiene la actual ley electoral. Para la próxima hay que cambiar la ley electoral.

Como decían en mi pueblo: la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer.

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