Las dificultades del desempleo en España.

El viernes pasado se dieron a conocer nuevos datos sobre la situación de desempleo en España y estos no son nada alentadores. Primeramente el desempleo afecta -de manera directa- a 5.6 millones de personas (una tasa del 24.44%) y el  desempleo juvenil a una tasa del 52%. Las recomendaciones para salir de esta crisis económica son las mismas que históricamente se plantean: flexibilización salarial, ajuste del déficit (reducción del gasto y aumento de los impuestos) y tratar de exportar para crecer con el mercado externo.

Algunas dificultades a las que se enfrenta la economía española se relacionan con la imposibilidad de conseguir lo planteado por la “receta” para librar la crisis. Primeramente, el déficit fiscal tendría que reducirse a un 3% -es decir, bajar del 8.5% en dos años, según lo acordado por el gobierno español en Bruselas. Para esto, se tienen dos vías: aumentar los impuestos y recortar el gasto del gobierno. El problema con esto es que, por un lado, los impuestos están en función del nivel de ingreso de la economía, por lo que en una economía en donde el ingreso tiende a caer, los impuestos siguen esta tendencia. Por el lado de la reducción del gasto implica grandes recortes (menos recursos para salud, educación, etc.) que terminan afectando el potencial de crecimiento de la economía. (clic acá)

El otro punto planteado es el de la flexibilidad de los salarios. La premisa de esta política es que  con un salario a la baja se permitiría una mayor “competencia” en este mercado, conduciendo a una disminución del costo para el empresario, junto a una reducción  de los precios, y con esto se reactive la demanda por empleo (es decir, el empresario pueda empezar a contratar). Sin embargo, esto hace difícil que España recupere su dinámica económica. Primeramente, en una economía altamente endeudada en el sector privado, las personas que perciben un ingreso se preocupan por pagar su deuda, no por consumir. En este caso la demanda se restringe no solo por la reducción de los ingresos, sino por la preferencia a pagar deuda. Por tanto, los empleadores no encuentran rentable producir.

Otra de las propuestas es que España intente crecer hacia afuera, a través de vender más de lo que compra al resto de Europa. Para poder encarar esto, España tendría que mejorar su competitividad, a través de disminuir sus costos (aumentar productividad o disminuir salarios). En este caso, se entiende que el proceso de mejorar productividad es de mediano y largo plazo; el reducir costos se da a través de la devaluación de la moneda  o bajando el salario. Como España no puede devaluar (porque no cuenta con moneda propia) tiene que reducir salarios, como lo ha hecho. El problema es que el resto de los países con esta problemática, tienden a reproducir las mismas políticas: se empobrecen ellos mismos.

No sorprende, por tanto, que el proceso que enfrenta España sea cada vez mas complicado. De ahí que las alternativas tienen que ver con un incremento del gasto público que compense la escaza demanda del sector privado; además de poder renegociar las deudas de dicho sector.  La pregunta es si España podrá salvarse a si misma con su “reforma estructural”  o el resto de la zona euro –Alemania- tendrá la disposición de ayudarla.

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