¿Qué le pasó a Josefina?

El 5 de febrero de 2012, cerca de las 10:00 pm, la cobertura nacional de noticias se concentraba en un solo acontecimiento: Josefina Vázquez Mota se convertía en la candidata presidencial del PAN, un hecho que no resultaba menor, ya que era la primera vez en la historia de México que una mujer tendría posibilidades reales de convertirse en Jefa del Ejecutivo Federal.

A la mañana siguiente, todos los periódicos de circulación nacional daban el encabezado a esta noticia, dando seguimiento a los pormenores de la elección interna panista, resaltando el liderazgo de Josefina, quien ganó la interna del PAN con 55% de las preferencias contra 38.1% de Ernesto Cordero y 6.1% de Santiago Creel.

Este triunfo catapultó a Vázquez Mota en la proyección en los medios de comunicación, y por consiguiente significó un rápido ascenso en las intenciones del voto, de hecho fue precisamente en febrero de 2012 cuando se ubicó a 13 puntos de Enrique Peña Nieto, pero con una ventaja de 17 puntos sobre Andrés Manuel López Obrador (Seguimiento Consulta Mitofsky). Hasta aquí parecía que su candidatura se afianzaba en el segundo lugar con miras a ir por Peña Nieto, parecía que la elección se concentraba entre el PRI y el PAN.

Con estas condiciones favorables, Vázquez Mota incluso sugirió un tercer debate pero sólo con los dos candidatos punteros, dando por hecho que ella sería uno de éstos. Pero sólo diez días después de su triunfo en la interna panista, el IFE estableció el periodo “intercampaña”, el cual obligaba a los precandidatos a abstenerse de realizar cualquier acto que promoviera su imagen o propuesta ante el electorado.

Esta veda electoral que inició el 16 de febrero y culminó el 29 de marzo afectó de manera importante a Vázquez Mota, la bajo de los medios y extinguió gran parte del impulso que su candidatura había obtenido.

Una vez que inició el proceso electoral formal, el equipo de Josefina, encabezado por Roberto Gil Zuarth, ex Secretario Particular de Felipe Calderón, se integró, principalmente con gente cercana a la candidata, la cicatriz de la elección interna no había sido suturada, las heridas seguían, ¿y siguen? abiertas, sobre todo con el equipo de Cordero y por ende con los calderonistas.

Los errores de logística, como el retraso en la llegada de la candidata al evento del Estadio Azul, que tuvo como resultado la salida masiva de simpatizantes, la cancelación del evento en el World Trade Center por la manifestación de trabajadores de Mexicana de Aviación, la accidentada visita de Josefina al poblado de Tres Marías y las grabaciones telefónicas difundidas en donde se muestra un claro distanciamiento de Vázquez Mota con los principales operadores de Calderón como Alejandra Sota y Genaro García Luna, evidenciaron una falta de organización y liderazgo al interior de la campaña.

El estancamiento en las encuestas fue el paso siguiente, el PAN no sólo no creció sino que perdió gran parte del apoyo con el que había iniciado el proceso. AMLO empezó a repuntar poco a poco hasta ubicarse codo a codo con Vázquez Mota (Mitofsky la ubica sólo 3.7 puntos arriba de AMLO, pero a 23 puntos de distancia de Peña Nieto, mientras que Parametría registra una diferencia de 2 puntos entre Josefina y AMLO y 26 puntos entre Peña Nieto y Josefina, en el seguimiento de Abril 2012).

Los focos rojos se encendieron en la Casa de Campaña de Josefina, el reposicionamiento era necesario, un cambio de timón tenía que ser evaluado. Es así que se incorporan Cordero y varias figuras calderonistas al equipo de campaña, pero semanas después Gustavo Madero y Francisco Ramírez Acuña abandonan la campaña, uno para regresar al Senado y el otro para asumir la embajada de México en España, justo ellos dos se habían integrado al equipo de Josefina en el cambio de estrategia.

¿Qué lectura podemos darle a estos hechos?

El equipo calderonista poco a poco ha tomado el control de la campaña panista, pero parece que dejan sola a la candidata, no en la toma de decisiones, sino en la responsabilidad de los errores, la cicatriz no ha cerrado.

Dentro del equipo de Calderón están más preocupados por establecer contacto con la gente de Peña que con impulsar a su candidata, prueba de ello son los puentes que se han establecido entre Alejandra Sota y Luis Videgaray.

La campaña de Josefina no encuentra el rumbo, sus spots son aburridos y sin contenido, su equipo sigue sin mostrar una línea de mando claro y su estrategia de golpear a Peña Nieto no les dejó los resultados esperados, obsérvese que los próximos spots de Josefina tendrán un tono conciliador y buscando dejar a un lado las diferencias (algo un tanto contradictorio).

Josefina hoy se encuentra en una posición muy débil, no puede criticar al gobierno actual, porque ella fue parte de él, pero tampoco puede contar con el respaldo de él, porque no era su favorita en la nominación panista. Calderón juega su propio juego, si Josefina pierde será responsabilidad total de ella, pero el poder que le quede al PAN en el Congreso será absoluto de gente cercana a él, Cordero coordinando desde el Senado por ejemplo.

Hoy Calderón sabe que la probabilidad de que Josefina gane es muy baja, pero él no asumirá la responsabilidad de la derrota, ésta será un lastre que cargarán sólo los cercanos a Vázquez Mota.

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