Nuevas malas, ¿qué tan malas?

Los indicadores económicos mundiales (medidos en las principales economía del mundo y en otras economía emergentes) reflejan una problemática de la cual no habíamos salido. El comportamiento del producto de países de la zona euro muestran que la recesión es un hecho (lo era desde hace unos meses). A esto se suma la menor dinámica de economías emergentes (China, Brasil, India). El problema -como lo han señalado muchos economistas- se presenta en términos políticos y tiene que ver con el uso de la política económica en las principales economías del mundo.

El caso de Estados Unidos, en donde la política monetaria prácticamente ha utilizado todos sus recursos, es un claro ejemplo del papel que debe desempeñar la política fiscal. Sin una política fiscal agresiva, los problemas de desempleo y crecimiento se mantendrán en esta economía. Ya lo ha señalado Bernanke, los problemas de empleo de Estados Unidos tienen que ver con la insuficiencia de demanda: el papel del gobierno es indispensable y el gasto permitiría disminuir el nivel de apalancamiento del sector privado y con esto un incremento en el consumo.

Por el lado de Europa, los programas de ajuste en los países periféricos de la zona euro han mostrado poca efectividad y después de los recates la situación económica no mejora: el desempleo y las tasas negativas de crecimiento son un claro ejemplo. En estos casos, se han dado recortes al gasto del gobierno, incrementado impuestos, etc. con el fin de sentar las bases para “promover” una mejora en las expectativas económicas hacia el futuro.

El papel de la política fiscal a través del gasto deficitario ha sido tema de controversia durante muchos años y actualmente sigue siendo un tema que causa polémica. Entre los argumentos que se oponen al gasto deficitario se encuentran aquellos que señalan que con el gasto deficitario se tiende al endeudamiento, se utilizan recursos de manera ineficiente y se provoca problemas de confianza en los mercados. Sin embargo, estos argumentos poco tienen de razón, ya que en periodos en donde  la economía no crece las expectativas hacia el futuro no son alentadoras y el sector privado prefiere no invertir y sí canalizar recursos a la compra de deuda -véase el caso de Estados Unidos en donde la tasa de interés es prácticamente cero. Por este motivo, mantener recortes en el gasto -educación, salud, pensiones, etc- provoca problemas que se reflejan en el potencial de crecimiento de una economía.

Sin duda, las (no tan) “nuevas” noticias e indicadores económicos mundiales son poco alentadores.

 

David Maldonado

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