Mes: septiembre 2012

El trabajador mexicano es el que más horas trabaja al año en la OCDE

Para confirmar los datos del post anterior en la tabla siguiente se observan los datos que surgen de la OCDE, que son aun más alarmantes ya que en este tabla México es el país donde más se trabaja! Más que flexibilizar el mercado laboral hay que exigir una reforma para trabajar por lo menos 22% para quedar en la mediana. La reforma presentada por Felipe Calderon no ataca los males del  mercado laboral mexicano sólo los profundiza.

Tiempo de trabajo promedio anual
Horas por trabajador(2008)
Mexico 2 260
Korea 2 246
Chile 2 095
Greece 2 051
Hungary 1 988
Estonia 1 969
Poland 1 969
Turkey 1 900
Israel  (1) 1 898
Italy 1 803
Czech Republic 1 800
Slovak Republic 1 793
United States 1 792
Iceland 1 787
Portugal 1 772
Japan 1 771
New Zealand 1 750
Canada 1 728
Australia 1 716
Finland 1 688
Slovenia 1 670
Spain 1 663
United Kingdom 1 659
Austria 1 648
Switzerland 1 623
Sweden 1 617
Ireland 1 601
Luxembourg 1 577
Denmark 1 570
Belgium 1 568
France 1 492
Norway 1 423
Germany 1 422
Netherlands 1 392
OECD-Total 1 792
Promedio 1 757

Algunas razones para rechazar la reforma laboral

La reforma de la Ley Federal del Trabo (RLFT) presentada por Felipe Calderón se ha analizado en la prensa desde dos perspectivas dicotómicas y mutuamente excluyentes, veamos:

Por un lado tenemos los sindicatos, académicos (de izquierda) y trabajadores. Su opinión es descalificar la propuesta sosteniendo que la misma quita derechos adquiridos por los trabajadores a través de luchas históricas. Concluyendo que la RLFT es otro azoté de la globalización sobre los trabajadores mexicanos. Un sector de este grupo sostiene que la RLFT tiene un aspecto positivo dado por la mayor transparencia que deben tener los sindicatos, lo que restaría poder a los dirigentes “charros”.

La otra posición es la de los panistas, priistas, empresarios, académicos y banqueros centrales, todos ellos de derecha. Estos grupúsculos plantean que la flexibilidad laboral logrará incrementará la productividad del trabajo ya que facilitará la colocación de los recursos de la producción donde y cuando sean más productivos.

Hablemos a calzón quitado como diría mi abuela, es decir no escondamos nada. Si los empresarios TODOS apoyan la reforma es debido a que ésta afecta en forma positiva sus ganancias: exijo una respuesta en contrario para lo que sostengan que lo hacen por razones humanitarias. Por lo tanto debemos analizar si la tasa de ganancia es muy baja. Una forma de analizar si la tasa de ganancia es alta es a través de estudiar cuánto de cada peso producido en una empresa se lleva el empresario y cuánto los trabajadores. En 2008 (los últimos datos disponibles en la EPWT) indican que del total producido los salarios se llevaban el 28.01%, mientras que en países como Nueva Zelanda, Holanda y Noruega este dato superaba el 40%. Además, como se muestra en la gráfica 1 este indicador ha disminuido desde 2001. Es decir, la tasa de ganancia es muy alta en relación a la situación mundial y los salarios han perdido participación en el ingreso.

Gráfica 1

Otro modo de analizar si las propuestas de la RLFT propuesta están encausada para atacar los males que imposibilitan el desarrollo de la economía es estudiar cuántas horas trabaja un empleado mexicano en relación al resto de los países del mundo. Los que están a favor de la reforma deben pensar que los trabajadores mexicanos trabajan muy pocas horas por día y que no se les puede exigir más por que están protegidos por una ley que los hace invulnerables a las necesidades del patrón. Bueno me es grato informarles que están totalmente errados. En la gráfica 2 se observa claramente que México es uno de los países en donde los empleados trabajan más horas. Además al calcular la productividad de cada hora México queda en las últimas posiciones.

Gráfica 2 (HW: Horas trabajada en promedio por trabajador por año; gdppc: PBI per Capita en 2008 (medido en moneda nacional). Ambas variables normalizadas por su media. Fuente: ILO)

Sheet 1

Conclusión: los trabajadores mexicanos trabajan muchas horas y de lo que producen se llevan muy poco. Y encima quieren que trabajen más y se lleven menos. Entonces, la reforma es necesaria en dos sentidos. En primera instancia mejorar los sindicatos, que hacen cualquier cosa excepto contribuir al bienestar de sus afiliados, prueba evidente de lo anterior es que si los trabajadores están hoy peor que hace 30/40 años se debe entre otros factores a la actitud y accionar de muchos (no todos)  dirigentes sindicales. En segundo instancia y más fundamental que lo anterior, se necesita reformar las condiciones de los trabajadores para incrementar salarios, disminuir horas de trabajo (e incrementar horas de ocio, esparcimiento y disfrute en general), y  finalmente mejorar la posición de los trabajadores en la relación dialéctica entre éstos y los patrones.

Nuevo gobierno y reformas estructurales, ¿hay un nuevo debate?

Una de las discusiones puestas sobre la mesa en temas de economía que se abordará y se ha abordado en los últimos 3 sexenios –y un poco más- tiene que ver con el papel de las reformas estructurales. La idea principal sobre las reformas descansa en que éstas deben corregir fallas del mercado que son consecuencia de reformas incompletas, y promover nuevas reformas –véase por ejemplo el papel de la competencia en sectores como el de telecomunicaciones, en el primer caso, y de la reforma laboral y/o energética en el segundo.

No sorprende que el discurso de la falta de reformas sea la base para explicar el deterioro de la competitividad de la economía mexicana, ya que esta falta de competitividad explique el lento crecimiento de la economía mexicana (medido en PIB per Cápita, 1% promedio anual de 1983-2008). Es decir, se ha tendido a generalizar la idea de que la economía no es competitiva porque las reformas comenzadas en los años 80 han sido incompletas y a esto se agrega que aun faltan reformas que hagan los mercados más eficientes (por ejemplo el del trabajo).

Con mayor eficiencia de los mercados, suponemos, la senda de crecimiento alto y sostenido tendería a generalizarse, mejorando los niveles de vida de la población (mayor competitividad garantiza mayor inversión y esta mayor inversión garantizaría mayor empleo). Esta visión supone, por lo tanto, que la causalidad va de una baja productividad –consecuencia de la falta de reformas- a una baja competitividad y, por lo tanto, a una menor tasa de crecimiento de la economía, i.e. son las fallas de mercado –derivadas de mecanismos que interfieren con estos- los que explican el por qué la economía se ha estancado. La respuesta, desde esta perspectiva, es hacer nuevas reformas –laboral, energética, fiscal, etc.

Sin embargo, se ha olvidado la importancia que tiene el manejo de la política económica. En este caso nos encontramos con el manejo de variables como el tipo de cambio (evitar que este se sobrevalue), el incremento de la inversión pública y la promoción de una estrategia de industrialización que se vincule con políticas de financiamiento con el fin de aumentar la inversión productiva. La idea básica que descansa en esta postura es que la acumulación de capital –olvidada en el enfoque de las reformas- es un elemento indispensable para poder generar crecimiento económico. Y contrario a lo que supone la visión de las reformas, la baja tasa de acumulación de capital es la que explica el deterioro de la productividad en la economía y esta el bajo crecimiento.

Sin duda, el debate será muy intenso y es importante observar el rumbo que toman las decisiones de política económica, pues afectarán la senda de crecimiento y desarrollo de la economía mexicana y –más importante- el porvenir de las próximas generaciones.

 

David Maldonado