(RE)DESCUBRIENDO A KALECKI.

En días pasados, Paul Krugman en su blog se refería al papel político que involucra el pleno empleo, poniendo énfasis en el trabajo del célebre economista polaco Michal Kalecki. En el post, Krugman destaca el papel que han desempeñado los empresarios para oponerse al uso de herramientas del gobierno –el gasto público- que permitan disminuir el desempleo. Sin embargo, la referencia de Krugman al trabajo de Kalecki no es del todo extensa y deja fuera algunos puntos que, en este post, consideramos relevantes. Pongamos estos puntos que se omiten en el artículo del primero sobre el trabajo del economista polaco.

En el artículo “Aspectos Políticos de la Ocupación Plena” (en su versión en castellano) Kalecki destaca cuáles son los beneficios de la ocupación plena: mejores salarios para los trabajadores y mayores ganancias para las empresas. En este último caso, el autor destaca que en tiempos de crisis –y añadimos “normalidad”- los empresarios buscan un auge en la actividad económica y buscan aumentar sus ganancias. Sin embargo, el papel que tiene el gobierno para conseguir el auge es rechazado por los empresarios. ¿Por qué se da ésta situación? Kalecki busca dar una respuesta a esto, sin embargo, Krugman no incluye otros elementos relevantes  del trabajo.

En la respuesta de Kalecki a la pregunta de por qué se oponen los empresarios a una situación de pleno empleo a través del gasto del gobierno, se destacan tres elementos relevantes:

  1. Existe una especie de “aversión al gasto” que se relaciona con las oportunidades de negocio: el papel del gasto es visto como un factor negativo, ya que se considera una especie de pérdida de oportunidad de negocio para los empresarios, i.e., en donde invierte el gobierno deja de invertir el sector privado. Si los empresarios están en función de la confianza y la confianza es mermada por la intervención del gobierno, la confianza del sector privado disminuye, acto seguido lo harán también la inversión privada y por tanto el producto y el empleo. Esto nos lleva a mantener la ideología de las finanzas sanas (que el gobierno solo gaste lo que recauda). Véase el caso de los países de Europa en donde se han aplicado las clásicas recetas de austeridad fiscal para promover la “confianza” de los empresarios y con esto aumentar la producción y el empleo.
  2. El segundo elemento por el cual existe oposición al gasto de gobierno, se refiere a la dirección que tomará el gasto: consumo y/o inversión. El argumento es el siguiente: cuando el gobierno destina el gasto a la inversión en sectores productivos se pierde oportunidad de negocio. De ahí que existe la idea –véase la actualidad nacional y mundial- de mantener un gasto únicamente en programas sociales, construcción de carreteras, escuelas, etc. y así evitar el crowding out y destinar los recursos a donde puedan ser más eficientes[1].

Respecto al papel del gasto del gobierno dirigido a financiar el consumo, Kalecki señala que dentro del capitalismo existe el “principio Moral” basado en obtener las cosas por uno mismo o como lo plantea Kalecki “los fundamentos de la ética capitalista exigen que ‘usted gane su pan con el sudor de su frente’… a medida que usted posea medios privados”.

  1. El tercer elemento que destaca Kalecki es el del cambio de poder que genera el pleno empleo. El argumento que mantiene el autor es que con plena ocupación el despido deja de ser una herramienta “disciplinaria” sobre la fuerza de trabajo. En este sentido, supongamos que existe pleno empleo, bajo las condiciones analizadas por el autor, un mayor nivel de empleo presiona a la alza los salarios reales (dejaremos para otro post el por qué no existiría necesariamente una espiral inflacionaria, retomada por el autor en otro trabajo). Suponiendo el mayor ingreso por salarios de los trabajadores y que estos consuman todo su ingreso, las ganancias serían mayores para los empresarios. A su vez, mayores ganancias mejoran la confianza. Si, como señalamos en el punto 1, la inversión está en función de la confianza, los niveles de inversión podrían aumentar, convirtiéndose en un círculo virtuoso. Sin embargo, la respuesta de Kalecki a la negativa de los empresarios al aumento del empleo descansa en que los empresarios prefieren o valoran más la “disciplina de fábrica” y con esto la “estabilidad política” que otorga el desempleo. Como el autor señala, mayor empleo implica una mayor conciencia de clase, lo que implica una mayor organización de los trabajadores, derechos a huelga y tensión política, ergo, se modifica la relación de poder.

Grosso modo, el papel del gasto público sobre el pleno empleo, destacado por Kalecki, recae más en un punto político que económico. De esta forma, el post de Krugman es importante por el hecho de señalar y destacar el trabajo de Kalecki, sin embargo, no es suficientemente extenso para destacar los elementos centrales del argumento de la oposición a la ocupación plena que señaló el economista polaco. Retomando el punto de la democracia destacado por Kalecki, la política de gasto público debería determinarse por las necesidades y demandas de la mayoría de la población.

David Maldonado


[1] El caso de los recortes en Europa ha dejado de lado este tipo de gasto, disminuyendo prestaciones sociales, recortando sectores gubernamentales, etc. para conseguir disciplina fiscal y mejorar el “ambiente de negocios”. Sin embargo, los resultados macroeconómicos no han sido los que supone la teoría.

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